Mostrando entradas con la etiqueta divertimentos tipográficos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta divertimentos tipográficos. Mostrar todas las entradas

3/28/2011

RESEÑA: Divertimentos tipográficos, de Mabi Revuelta

Divertimentos tipográficos, "camisa" y cubierta entelada














En este nuevo capítulo de ABECEDA Mabi Revuelta consigue conciliar en un proyecto dos tendencias estéticas como son la escuela formalista y el existencialismo. ABECEDA es al mismo tiempo varias cosas; obra de danza, teatro, exposición, este libro y más cosas. Me detendré en el libro a fin de esbozar a su vez una conceptualización más general. Mabi Revuelta ha realizado un libro que contiene otro; en 1926, se publicó Abeceda, una colaboración entre el poeta checo Vitezslav Nezval, el artista, tipógrafo y teórico Karel Teige, y la bailarina y coreógrafa Milada Mayerová. La colaboración abarcaba poemas del Nezval, su formalización, maquetación y diseño de una tipografía ad hoc a cargo de Teige y la performativización de las letras por Mayerová. La insistencia en el lenguaje (en su materialidad) que subyace detrás de los distintos Formalismos (el ruso, el checo) llevó a la consideración de la materialidad del signo como materia para el arte. El lenguaje son palabras y éstas se componen de letras, así que el abecedario y su aspecto visual aparecía como un territorio abonado para la investigación e innovación formal.

Los poemas pictóricos, la relación poética de la imagen y las palabras se situaba detrás del movimiento del poetismo. Revuelta ha recuperado ahora Abeceda incorporándolo a su propio bagaje artístico. Divertimentos tipográficos da cuenta del original y lo hace sometiéndolo a un ejercicio de traducción, tanto literal como formal. La primera parte se compone de la adaptación del libro original, con nueva tipografía y nuevas poses coreografiadas así como la traducción castellana (del checo) del abecedario poético. Seguido, Odile Cisneros escribe el texto “Abeceda: un abecedario para la vida moderna” donde se detalla el contexto del auge del Formalismo checo y el marco de realización del “libro primero”. A continuación se presenta el libro referente, distanciado, con el idioma checo y sus traducciones en inglés y euskera. Acaba el libro con una cita: Después de las grandes catástrofes uno siempre vuelve a empezar, en cierto sentido desde el abecedario, Frantisek X. Salda, “Sobre la última poesía checa” (1928).
Resulta reseñable el trabajo editorial de Revuelta, con una atención al detalle y a la factura que hacen del libro un objeto a preservar (en una actual coyuntura donde la sobreproducción de libros institucionales ha ido acompañada por una mejora de la calidad del diseño sin que por ello muchos de esos libros sean mejores). Este és, sin embargo, un “libro de artista”, necesario para la autora así como una guía pertinente dentro de la actual fase de revisión (posmoderna) del modernismo.
Abeceda, Vitezslav Nezval, Praga, 1926


Resulta difícil aislar las diferentes partes que componen el conjunto; Obra de teatro, y de danza contemporánea donde se escenifica el libro, la propia exposición de la artista en Bilboarte, el material surgido de todo este proceso… y ahora este libro. Lo que resulta atractivo es el ejercicio de recontextualización, o contemporización, muy similar a un acercamiento curatorial. Aquí, Revuelta aúna en su propia persona un conjunto de cualidades: artista, comisaria, editora, diseñadora, tipógrafa, directora teatral y escenógrafa. Pero a su vez, no hay posición de artista todopoderosa, sino que cada parte del conjunto del proyecto (al igual que el libro de 1926) es fruto de una red de colaboraciones. Mabi se convierte en traductora, mediadora. Gracias a un distanciamiento del material original (mediante la escala), facsimilando las páginas, se ofrece al espectador la oportunidad de comparar la versión original y la de la artista. Sería pertinente interrogarnos en qué sentido este ABECEDA es un remake del Abeceda. El actual referencialismo en el arte ha conseguido que incluso la idea del remake parezca obsoleta. Pero, ¿estamos ante un remake o ante una variante de lo que en música se llama cover version, es decir, versionear? Pocos ejercicios pueden hacer mejor justicia al término formalista que éste del remake.  Sin duda, Gust Van Sant fue muy lejos en esto con su adaptación de Psicosis de Alfred Hitchcock. Lo que el remake pone en circulación es un infinito juego de espejos entre la copia y el original donde identidad y diferencia disputan sus mutuas oposiciones. El carácter formalista del remake reside en la obliteración del contenido en beneficio de la forma. O eso es, al menos, lo que la definición canónica del remake podría sugerir, porque en cine se entiende por remake un calco del contenido pero que deja espacio para la subjetividad del director, en lo que sería el contenido moral que emerge de la decisión o justificación de éste a la hora de basarse o recurrir a esta o aquella película. Pero el remake, a la Van Sant, consigue principalmente dos cosas; en primer lugar, a partir de la nueva formalización, generar una nueva red de significados no presentes en el original (casi a través de correcciones) y, en segundo lugar, mostrar el modo en que el propio original depende de su propia forma a la hora de canalizar sus contenidos. Puede parecer un pelo forzado dentro de esta misma reseña el recurrir a ejemplos exteriores que poco tienen que ver pero, de nuevo, uno se pregunta por los mecanismos psicológicos (las expectativas) de un espectador en el Psicosis de Van Sant. La esperanza de que el director hubiera añadido algo nuevo, como un nuevo final, se diluyen mientras la trama avanza. Lo que los aficionados al cine no entendieron, y mucho menos los críticos, fue precisamente que la apuesta formal no era unicamente el leit-motiv de ese filme de Van Sant, sino que lo es dentro del conjunto de su filmografía. Pero además, lo que Van Sant consigue, con la incomodidad que genera, es distanciar al máximo espectador, haciéndole consciente de que ante todo está contemplando una historia cuya trama ya conoce. La artificiosidad de Van Sant (en la elección de colores) va dirigida a desvelar el aparato del cine mismo como artificio, a la vez que la inutilidad de la película deviene en un sofisticado metacomentario (una crítica de la crítica) del propio original así como del propio medio cinematográfico.
 ¿Oskar Schlemmer, Bauhaus y el "teatro de la muerte" de Kantor?

Imagen exposición en Bilboarte




Hecha esta digresión, volver a ABECEDA es pensar una y otra vez estas cuestiones. Por ejemplo, otra característica reseñable es el rol que Revuelta otorga a la propia autonomía del libro como objeto. Performativizar un libro. (Iba a decir re-enactment pero me he dado cuenta que éste término se utiliza más cuando se trata de recrear eventos históricos con finalidad educativas más que productos culturales, aunque el aparato discursivo del arte contemporáneo ha hecho indistinguibles esto con su sobreconceptualización). Es de valorar que esta autonomía no esté contaminada por otros estadios de ABECEDA, obra coral de danza/teatro y exposición. Una muestra de esta autonomía es el encargo a la historiadora Odile Cisneros para escribir un (excelente) texto sobre la historia que rodeó la realización del Abeceda de Nezval y Teige, sin en ningún momento tener que referirse a la artista (también comisionadora). Son esos pequeños (grandes) detalles los que van configurando una tupida red que se va agrandando. Lo que define una buena obra de arte, o un buen libro, es la capacidad del autor/a para dejar espacio para que el espectador/lector pueda entrar o salir libremente sin tener que estar todo el rato recordando que detrás se esconde agazapado la figura omnipresente del autor/a.

Mayerová interpreta la letra K

ABECEDA; Ballet Triádico, (el teatro, la pieza de danza y la escenografía y que tuvo lugar en el Teatro Arriga de Bilbao en 2009) lanza además una serie de guiños que nos deben hacer reconsiderar las ideas recibidas sobre el formalismo. Lo que caracteriza a éste, en su definición, es la consideración de que la experimentación formal es la base sobre la que se asienta la creación de nuevos significados. Los formalismos consiguieron invertir la balanza, de manera que un contenido de nuevo tipo (una nueva clase de pasión, visión del mundo y expresión) es en sí mismo el resultado de la innovación formal. Así, el formalismo es una metapoética, metacomentario. De este modo, la versión peculiar de Mabi Revuelta contiene todos y cada uno de los aspectos de su arte anterior ahora diluidos en un “teatro de la muerte” donde esqueletos, bailarinas, tipografías y movimientos, sonidos y palabras conforman un tapiz dramático no exento de humor y juego lúdico. ¿Sería de ayuda aquí invocar el increíble Skeleton Dance (1929) de Disney para reordenar nuestras vagas preconcepciones de lo alto y lo bajo? Pero además, este ambiente de Día de los Muertos mostraría que en su coyuntura histórica las tendencias formalistas no se opusieron a variantes del Surrealismo y otras formas de abstracción que en el periodo moderno parecían feas, disonantes, escandalosas o repulsivas (“lo informe” de Bataille), de manera que la aparente pulcredad y geometrismo que el término “formalismo” consigue crear en la mente hoy en día no es sino un episodio más de los muchos malentendidos heredados (y sometidos a su distorsión histórica) del propio término.
Ballet Abeceda, de Mabi Revuelta, Teatro Arriaga de Bilbao 2009, ¿Gesamtkunstwerk o la aventura del lenguaje?




.