6/11/2017

Leyendo "Yo veo / Tú significas" de Lucy R. Lippard





Lucy R. Lippard (1937) dijo una vez que las obras de arte de finales de los sesenta y principios de los setenta eran “fundamentalmente inclasificables”. Algo parecido podría decirse de su novela I See / You Mean (1972), que ahora puede leerse en castellano gracias a su reciente traducción (Yo veo / Tú significas, consonni, 2016). La crítica de arte e historiadora norteamericana pasó en 1970 una temporada en Carboneras, muy cerca del Cabo de Gata, Almería. Allí escribió gran parte de este libro. En 1972, la fecha de su conclusión, se da una coincidencia que no es nada casual, pues aunque el libro se imprimió por primera vez en 1977, en la editorial feminista Chrysalis, el año de su finalización coincide con el último de los seis del seminal Six Years: The Dematerialization of the Art Object from 1966 to 1972 (1973). Aquí, en el que es uno de los libros más determinantes para comprender los procesos de desmaterialización del arte, la autora recopilaba sus escritos sobre arte conceptual y minimalismo. Tanto en la forma como en el contenido Yo veo / Tú significas mantiene una relación directa con Six Years. Ambos libros se caracterizan por la variedad de registros empleados. Son dispositivos de grabación y Lippard es la grabadora. Ella es una figura conocida en los ámbitos de la crítica y la historia del arte, del feminismo y también de la jardinería y la vida rural, y Yo veo / Tú significas es su principal contribución a algo que podríamos denominar genéricamente ‘obra de ficción’ o ‘arte-novela’.

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6/07/2017

CRÍTICA: “Personal Shopper” (2016), Olivier Assayas

Kristen Stewart en Personal Shopper

Todas las historias de familia son historias de fantasmas. Sin embargo, algunas personal shopper que han ido a ver esta película se han visto decepcionadas, no por la peli en sí, sino por lo que parece una floja apreciación de la pseudoprofesión. Las blogeras achacan su crítica a que película no va de personal shoppers por mucho que lo diga el título, y que la protagonista Maureeen (Kristen Stewart), es más recadista que consejera de moda. Efectivamente, Maureen recorre París en su motocicleta llevando bolsas y trajes, de aquí a allá. Es a través de estos planos de la ciudad francesa, los recorridos en tren, de París a Londres, en medio de estaciones, lounges y controles de seguridad que la última película de Olivier Assayas captura el Zeitgeist del entorno semiótico más sofisticado. 

Personal Shopper es una película multigénero que juega con el imán de su protagonista, una Kristen Stewart post-Crepúsculo que acapara toda la atención de la mirada. Thriller, terror gótico y fashionvictimismo, la principal virtud de esta película no está en mostrar una trama coherente (Maureen, trabajadora precaria de una celebridad de la moda a la vez que médium tratando de conectar con el espíritu de su hermano muerto). Más bien lo que Personal Shopper pretende es jugar con el envoltorio, las atmósferas y las superficies. Travestir los géneros para obtener una realización refinada y elegante. Esto es, una película sobre el lifestyle de las capas sociales más sofisticadas a la vez que un producto sobre los deseos más comunes de la clase consumista. Desde esta perspectiva Personal Shopper resulta fascinante. Captura el cosmopolitismo y la combinación de los estilos, casual y elegante, que rodean la bohemia chic que nos rodea. En esta producción que se pretende culta, europea e intelectual, los franceses hablan inglés mientras que los norteamericanos simplemente dicen “merci” en París. Como la realidad misma. Mundo espejo. 

Personal Shopper enseña igualmente cómo el arte contemporáneo ha devenido en un indicador de estatus. Moda, arte y diseño son las esferas donde se proyecta una clase cosmopolita. Maureen se adentra en el universo de la pintora sueca Hilma af Klint, pionera de la abstracción y médium a la vez que el pasado espiritualista de Victor Hugo aparece en escena (con el músico Benjamin Biolay de intérprete). Todas estas referencias culturales están ahí para dotar de contenido a una película que no se sostiene como filme ocultista. Del público adolescente de la saga Crepúsculo pasamos al hipster connoisseur de las referencias. ¿De qué se quejaban entonces las personal shopper? Cuando mejor funciona la película es en el plano cerrado del cierre de unas botas de piel y los interiores elegantes bajo la angustia existencial de Maureen. 

Personal Shopper es otra producción cultural que redunda en la actualidad del género hauntológico, fantasmal y espectral, que va de la música a la literatura y al cine. Esto es, una forma popular no exenta de intelectualidad donde el pasado es reinterpretado siempre como una forma que siempre acaba por volver. La novedad de esta espectrología aquí está en la utilización del iPhone (¡todo está en Youtube!), como en el cansino e inquietante acoso escrito en la pantalla del móvil. En un momento se dice que los espiritistas del XIX fueron sensibles a las nuevas tecnologías (entonces la fotografía). Ahora, la tecnología quizás no tenga alma, pero estamos tan hechizados por su fuerza que hasta la más mínima deformación puede perturbarnos. 




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