8/14/2016

EDITORIAL: lectura y la la red

Un artículo reciente aseguraba que la gente que lee libros alcanza una mayor longevidad. El artículo en cuestión, publicado en The Guardian, se hacía eco de un estudio científico en el que se aseguraba que después de encuestar a más de 3500 personas, las personas que leían treinta minutos al día vivían más que las que no leían nada. El lector de dicha noticia se preguntará entonces por la medición no de la lectura, sino de la mortalidad. Se afirma incluso que “encontramos que leer libros proporcionaba un mayor beneficio que leer revistas y periódicos. Descubrimos que este efecto es porque los libros estrujan más la mente del lector, proporcionando así un mayor beneficio cognitivo que se traduce en un crecimiento de la duración de la vida. De este estudio debe deducirse entonces, añadiría uno, que la lectura en internet de poco sirve. Noticias como ésta se leen a través de las redes sociales, pues están fabricadas precisamente para multiplicar su diseminación viral mediante un titular sensacionalista. Noticias como ésta, entonces, son parte del tráfico contaminante con el que cada mañana nos topamos en nuestro acceso al trabajo. La relación entre malos hábitos de lectura y redes sociales es solo una de las consecuencias de la democratización de la red.

Recientemente un editor independiente mexicano se mostraba escéptico frente al diagnóstico de la falta de tiempo para la lectura. El éxito de su editorial es acaso una señal de que la gente todavía compra libros y los lee. En cualquier caso, la compra de un libro no supone automáticamente su lectura. Todo libro es, además de su propio contenido, un producto cultural que lleva asociadas un conjunto de significados y plusvalías: desde el diseño al contenido implícito que un sello editorial imprime, una gesto curatorial en la elección, una relación con otros títulos de la colección, la distinción de un lifestyle

La fragmentación y parcelación de todos los órdenes de vida que el capitalismo impone ha afectado al hecho social de la lectura. Esta aceptación resulta inapelable. La consecuencia más inmediata es la de escritores que no son lectores o que apenas leen. La producción demanda una constante visibilidad. Cuando un escritor no tiene temas o asuntos sobre los que escribir y se encuentra sumido en una crisis creativa, pregúntenle por sus lecturas. Quizás hay encuentre la respuesta a su bloqueo.


8/12/2016

Insomnia. Capitalismo de ansiedad



Imágenes: The Maquinist (2004) Bren Anderson / Música: Burial, "Fostercare"


8/08/2016

Entrevista con Mark Fisher





La reciente publicación del libro de Mark Fisher, Realismo capitalista. ¿No hay alternativa? (Caja Negra Editora, 2016), supone una sacudida teórica que nos informa de algunos de los males agudizados a partir de la crisis bancaria de 2008 y la reorganización de los poderes neoliberales para entrar en una fase de capitalismo más agresiva si cabe. Fisher, crítico musical y escritor británico, recurre a un conjunto de ejemplos culturales salidos de la televisión, el cine, la literatura y la política para trazar los principales rasgos y mecanismos del realismo capitalista; el desmantelamiento de los servicios públicos, la cultura del consumo, la expansión de la burocracia al sistema educativo, y los desordenes de atención, el estrés y la depresión que incapacitan al sujeto individual para cualquier capacidad de agencia colectiva. El famoso eslogan de Margaret Thatcher, “No hay alternativa”, al neoliberalismo económico y el libre mercado, sirve a Mark Fisher para trazar el recorrido del realismo capitalista. En esta entrevista le hemos preguntado por su libro de amplio recorrido que ahora se presenta en una cuidada edición.  

Peio Aguirre: Esta traducción de Realismo capitalista. ¿No hay alternativa? (libro publicado originalmente en 2009) se produce en un clima político global de extrema confusión. ¿Cómo ha cambiado el mundo en este lapso de tiempo? O mejor todavía, ¿cómo definir sintéticamente al lector en lengua española que es el realismo capitalista?


Mark Fisher: Siempre digo que el realismo capitalista es más fácil de identificar que de definir. La manera más sencilla de definirlo es la creencia de que no hay alternativa al capitalismo. Seguir leyendo Aquí

Publicado en El Estado Mental, 7-08-2016


8/03/2016

Marker & Electronic




Cuatro años después de que ya no tenga quien le escriba cartas, Chris Marker revela facetas que dan muestra de su polifacética figura. El videoclip, ese formato posmoderno por excelencia, también fue un medio para Marker. En concreto, en 1989, el cineasta realiza el videoclip para el single de Electronic, “Getting Away With it”. La fusión entre Johnny Marr de The Smiths y Bernand Sumner de New Order puede ahora verse como un momento único en la historia del pop. Su primer álbum, del que he comentado aspectos en este mismo blog, es todo un monumento del pop y permanece como una de sus cimas. En “Getting Away With It”, Marker introduce a Catherine Belkhodja, protagonista posteriormente en Level Five (1997). Belkhodja pasea por un parque con avestruces, loros y canguros mientras tararea fragmentos del tema, a la vez que Marr y Sumner ejecutan la canción en un estudio acompañados en los coros por Neil Tennant de Pep Shop Boys. Lamentablemente la versión del videoclip que salió al mercado prescinde de prácticamente todos los fragmentos del parque y Catherine. Parte del footage desechazado en el videoclip comercial es reutilizado por Maker en Level Five. Esta es la versión original que ahora posteo aquí, y que vincula algunas de las referencias culturales más inspiradoras en este blog y para el que esto escribe.