7/28/2015

7/24/2015

Documento y verdad. Sobre 'La mirada del silencio' de Joshua Oppenheimer

El cartel del nuevo documental de Joshua Oppenheimer, la continuación de su comentada The Act of Killing (2013), no puede ser más revelador: un primer plano de un rostro y, a la altura de los ojos, un aparato optométrico para medir los problemas de visión. Adi Rukun es el protagonista de este documental y la persona que desde hace más de una década guía a Openheimer en su inmersión Indonesia. Adi es oftalmólogo y no duda en chequear la vista de ancianos aún siendo estos responsables directos de la tortura y muerte de su hermano en las purgas anticomunistas de 1966. Adi nació dos años después, como una necesidad de sus padres para soportar el dolor. No se me ocurre mejor metáfora para describir este documental que ese mismo aparato para corregir la visión ocular: el pasado es nítido o borroso para quienes miran atrás sin reconocer la culpa que cargan sobre sus conciencias. La percepción de ese pasado permanece oculto bajo el peso de la maquinaria propagandística y el relato oficial. Frágiles fabricaciones de manipulación.

Seguir leyendo AQUÍ, El Estado Mental.



7/13/2015

¿Ciudad-cultura, o producción-consumo?


Podría pensarse que es más en la relación cultura-política que en la cultura-economía desde donde podemos situar la ciudad contemporánea neoliberal. Sin embargo, acontecimientos recientes en nuestro país nos demuestra la correlación cada vez más indistinguible entre cultura, política y economía. La ciudad posmoderna es aquel lugar donde TODO está conectado a TODO. La ciudad de Baltimore, en la serie The Wire, es un ejemplo de este tipo de ciudad.

¿Qué significado tiene el término de “trama urbana”? Conviene recordar una definición de lo “urbano” como un conjunto de prácticas y modos de hacer. ¿Cómo nos movemos en el mapa de la ciudad? ¿Cómo circulamos? ¿Cómo nos dirigimos? Resulta interesante analizar el par producción/consumo en este hacer urbano. Ambos conceptos se oponen y a la vez están relacionados. Toda sociedad moderna capitalista gira alrededor de estos dos conceptos. Se dice que vivimos en una “sociedad de consumo”, “sociedad consumista”. ¿Cómo trasladar esto a la nueva ciudad contemporánea neoliberal? ¿Y cómo relacionarlo con los modos de producción del trabajador cultural, trabajador cognitivo e inmaterial?

Las ciudades se están adaptando lentamente a los modos de consumo: desde el consumo de masas, al target, la hipsterización, procesos de gentrificación, individualización, subjetivación, etc. De un modo icónico, asociamos la producción al icono o diagrama de la fábrica, y el consumo queda representado por el icono del supermercado. Pero, como bien sabemos, ni la fábrica ni el supermercado son definitorios de estas ciudades posmodernas. En la teoría económica “clásica” ocurre lo siguiente: a) al aumentar el consumo aumenta la producción (vasos comunicantes), b)  al disminuir el consumo disminuye la producción.

Se habla entonces del carácter cíclico o circular de la producción. (O esto es lo que se nos cuenta como salida a la crisis). Las ciudades actuales están orientadas al consumo (y los supermercados se llevan a las periferias). El consumo en la ciudad comienza por el consumo-ciudad. El consumo es el principio de esta ciudad capitalista neoliberal actual.
Pero ¿cómo es el consumo en general? Diversos teóricos y psicoanalistas han indagado en esto. Se dice: “No hay placer en el consumo porque el consumo se fundamenta en su compulsión. En la insatisfacción permanente de esta compulsión. De manera que el consumo actual se fundamenta en el principio de que corta con todo placer, deviene neurótico, fomenta la ansiedad, etc.” William Gibson, comentó en uno de sus libros, History zero, acerca de la actual “industrialización de la novedad”, en la que los “los consumidores no compran tanto objetos como narraciones”. ¿El énfasis en el “relato” tiene que ver con esto? Vender relato. Relatar.

Entonces, ¿cómo es la producción? ¿Cómo es la producción dentro de la cultura o dentro del productor cultural y cognitivo? Podría repetirse lo mismo que con el consumo: “No hay placer en la producción, porque ésta se da de manera entrecortada, fragmentada y también neurótica. Trabajamos cortando infinitas veces el ritmo, pasamos de una cosa a otra infinitas veces, procrastinamos, aplazamos y también buscamos la gratificación inmediata…” Resultado: ansiedad.

El carácter cíclico y circular de la producción y el consumo nos conduce al mismo atolladero: la ansiedad.
Se ha insistido en que la precarización es hoy del orden de lo biopolítico. La precarización del modo de vivir en la ciudad es una precarización de la experiencia, una precarización en la producción y también en el consumo.



Nota a partir de una intervención en Santander, 25 de abril, 2015.  En el marco de semana cultural Santander-Bilbao "Tan cerca".


7/07/2015

Kraftwerk & Tour de France


7/02/2015

Cartografías de lo absoluto, "Powers of Ten", The Eames, 1968



Powers of Ten (1968) de Ray and Charles Eames es un ejemplo de las relaciones entre lo micro y lo macro, entre el zoom in y el zoom out. Su subtítulo, About the Relative Size of Things in the Universe, deja claro el tema del filme mientras explora los universos dispares y a la vez interconectados de la geografía y la biología. No por casualidad que este filme es uno de los investigados en el libro Cartographies of the Absolute (Zero Books, 2015) de Alberto Toscano y Jeff Kinkle, un ensayo que trata de actualizar el “mapa cognitivo” jamesoniano. En el fondo, se trata de recuperar el sentido positivo que para el marxismo tiene el concepto de totalización, algo para lo cual se hacen necesarias metáforas y representaciones artísticas. En algún otro lugar he utilizado la metáfora fotográfica del zoom in y zoom out para referirme al modo en el que observamos la historia. Se trataba en ese caso del artista Martin Beck, quien tantas veces ha recurrido a la historia del diseño y la arquitectura para desentrañar situaciones contemporáneas. About the Relative Size of Things in the Universe era también el título de uno de sus mejores catálogos (Casco / Four Corners, 2008), y de un vídeo donde se testean las ideas de display de George Nelson. En el catálogo se puede comprobar cómo para la primera secuencia del picnic se usó una grúa similar a las que se utilizan en el cine. Lo que une a los Eames y a Nelson (y con ellos toda una idea del display en el siglo XX) es la idea de que es posible entender el espacio que nos rodea por medio de sistemas de información y modelos de organización. In display we trust!


6/26/2015

"The Production Line of Happiness", Christopher Williams


Pocas exposiciones han llamado tanto mi atención como la retrospectiva de Christopher Williams The Production Line of Happiness; una oportunidad para contemplar el potencial crítico del arte en este comienzo de siglo. Williams menciona en algún lugar que su corpus es la industria cultural y que nuestra subjetividad es un producto de ésta. En esta exposición lo intuido a través de las ideas y reproducciones de este artista/fotógrafo toma cuerpo revelándose al pensamiento con la claridad de las obras de arte modernistas. A pesar de la saturación de referentes (un signo evidente de posmodernismo), el sistema-Williams es de tipo moderno, al menos en cuanto a un dispositivo de presentación que emplaza el lugar del arte en una posición previa a su espectacularización. Sin embargo, la industria cultural y la el binomio producción-consumo permanecen como el gran tema a abordar. A través de Williams, es posible trazar esa línea de continuidad en el capitalismo tardío que informa de la dialéctica modernidad-posmodernidad.

Una condición de atemporalidad y estricta periodización inunda la atmósfera. Fantasmas semióticos. El arte de Williams ha sido motivo en este mismo blog, en más de una ocasión, y ha afectado proyectos expositivos como Arqueologías del futuro (sala rekalde, 2007), aún sin participar, o ha estado presente en ensayos como Semiotic Ghosts: Science-Fiction and Historicism (Afterall Journal, nº 28, 2011), la continuación de las ideas de aquella otra exposición. El título de esta retrospectiva fue igualmente decisivo para el libro amarillo que aparece a la derecha de este blog. En este link se puede encontrar una conversación en Frieze con el artista Willem de Rooij y el crítico Jörg Heiser.

Por otra parte, la reseña de la exposición la he escrito en la revista Concreta, En línea.


“Después de su paso por el Art Institute of Chicago y el Museum of Modern Art de Nueva York, la retrospectiva de Christopher Williams The Production Line of Happiness ha recalado finalmente en la Whitechapel Gallery de Londres cerrando el círculo a una exposición de lo más ambiciosa y sugerente. El arte de Williams es medido y no exento de sofisticación. Cada fotografía está milimétricamente calculada, como también lo está el dispositivo de presentación y display. Su práctica cruza uso re-fotografía y apropiación)distintas…” (seguir leyendo)


6/17/2015

Una performance de Wojciech Kosma, Chisenhale Gallery, Londres, 13-06-2015

Wojciech Kosma, abajo, y The-Family


“Jessica Llewellyn Timothy Dwayne Wojciech Yunuen” es el título de la última pieza del artista Wojciech Kosma y sus colaboradores. En la Chisenhale la performance se estableció a partir de una serie de ensayos abiertos al público los días previos así como una conversación pública. Los testigos asistentes a los ensayos y a la performance final atestiguaron que cada día fue algo distinto. Una de las claves está en la consideración de la improvisación como el motor de estas performances. Cada ocasión, los performers improvisan e interactúan entre ellos partiendo de la base de un conocimiento mutuo. A lo largo de varios años Kosma y sus amigos han desarrollado lo que ellos llaman The-Family, un no-grupo entre varios performers con distintos backgrouds unidos por lazos afectivos y separados por la distancia geográfica.

La misma consideración de The-Family ya desvela la economía, emocional y creativa, del artista contemporáneo en la actual coyuntura neoliberal. Si además nos centramos en la figura del performer, cuyo producto en venta es principalmente su cuerpo y/o su carisma, está consideración económica resulta todavía más contemporánea. Bajo esta premisa, la performance que tautológicamente recoge los nombres de los performers supone la posibilidad de testear lo que hoy en día se denomina “lo coreográfico”, o “la escena”. Un encuentro de danza Post Moderna (énfasis de la nota de sala), performance de vanguardia y teatro improvisado, donde la interacción y el disfrute depende del grado de conocimiento y familiaridad con los performers. Estos se interpelan, se agreden y se retan en una coreografía afectiva que oscila entre la fascinación y el tedio. El dispositivo es aquí mínimo: únicamente una gran sala con el público en el perímetro y el espacio central como zona para el encuentro. Si los performers hablan en un extremo de la sala (en inglés), los del otro extremo no consiguen escuchar nada de lo que dicen. No importa. Ése es el método de The-Family. 

Lo que sin ningún tapujo esta performance de Kosma y sus colaboradores ejemplifica es la actual confluencia de la danza, la coreografía, el teatro y la performance hacia el espacio discursivo de “lo curatorial”, y como tal, hacia el espacio del arte contemporáneo y sus estructuras. La conciencia desde el lugar desde el que actuar es ésta: el arte. Esta actuación de Kosma se enmarca dentro del programa Interim que la Chisenhale desarrolla en su espacio alrededor de la performance y presentaciones basadas en formato evento. Esta confluencia en el espacio discursivo de “lo curatorial” es indistinguible de la economía del cuerpo y el carisma en la actual situación neoliberal. Para el curator contemporáneo, el performer representa una posición de pureza y corrupción similar a la suya; una forma depurada de mercancía, saber y cuerpo que no necesita de accesorios (esas mercancías objetuales que son las obras de arte). “Lo coreográfico”, “la escena”, “la performance”… Ningún artista actuando en los intersticios de ese… ¿no-lugar? busca nunca definir lo que hace o poner con palabras o etiquetar aquello que hace. En eso reside la actual conservación y mantenimiento de ese mismo espacio. Estamos ante el comienzo de algo.